Introversión, timidez o ansiedad social.

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Hoy venimos a hablaros de las dificultades relacionales que tienen algunas personas. En este artículo queremos hacer diferencia entre 3 términos que se usan como sinónimo coloquialmente hablando y que, sin embargo, no tienen nada que ver. Si quieres saber más, quédate por aquí.

A menudo, hacemos o escuchamos bromas-memes sobre cómo es un introvertido/a o una persona tímida, e incluso se hace referencia a la ansiedad social, como si fueran tres conceptos equivalentes. La realidad es otra muy distinta, se trata de tres ideas muy diferentes que significan e implican cosas muy distintas.

¿QUÉ ES UNA PERSONA INTROVERTIDA?

La introversión es un rasgo de la personalidad que tiene mucho que ver con lo genético y las estructuras cerebrales. Por tanto, es una característica duradera en el tiempo.

El cerebro de un introvertido es mucho más sensible a la dopamina, por lo que necesitan menos estimulación para sentirse a gusto y ante el exceso de estimulación externa se sienten abrumados o ansiosos. Es decir, están más orientadas a su mundo interno y que necesitan menos del mundo exterior.

Por todo esto, son personas que disfrutan más en pequeños grupos, del tiempo a solas, son más reflexivos, se agobian en «aglomeraciones» y prefieren hacer actividades más tranquilas.

¿QUÉ ES UNA PERSONA TÍMIDA?

La timidez es un concepto que ha sido difícil de definir. Hay autores que lo ven como una emoción, hay otros que lo ven como un rasgo de personalidad y otros que lo entienden como el principio de un problema clínicamente significativo como es la ansiedad social. Realmente, parece una mezcla de los tres.

La timidez es el miedo o excesiva preocupación a ser evaluado/a negativamente por los demás en situaciones sociales, por lo que tiende a evitar, retraerse o inhibirse en determinadas situaciones sociales. Podemos decir que se trata de un rasgo de la personalidad que depende, principalmente, de la historia de aprendizaje de la persona y en la que pueden influir variables genéticas relacionadas con la ansiedad.

Todo esto implica que una persona tímida suele presentar dificultades a la hora de relacionarse con los demás, pudiendo éstas ser clínicamente significativas o no. En muchos casos la timidez es temporal y forma parte del desarrollo, en otros permanece en el tiempo pero no limita a la persona en su día a día, y a veces puede suponer el principio de un problema social más grave como la ansiedad social.

¿QUÉ ES LA ANSIEDAD SOCIAL?

La ansiedad social es un trastorno específico de ansiedad reconocido por el DSM-V como Trastorno de Ansiedad Social, también es conocido como fobia social pues es el nombre que recibía en el DSM-IV. Al tratarse de un trastorno, se deben cumplir unos criterios para padecerlo. Éstos son:

  1. Miedo o ansiedad intensa en una o más situaciones sociales en las que el individuo está expuesto al posible examen por parte de otras personas. Algunos ejemplos son las interacciones sociales (p. ej., mantener una conversación, reunirse con personas extrañas), ser observado (p. ej., comiendo o bebiendo) y actuar delante de otras personas (p. ej., dar una charla). Nota: En los niños/as, la ansiedad se puede producir en las reuniones con individuos de su misma edad y no solamente en la interacción con los adultos.
  2. El individuo tiene miedo de actuar de cierta manera o de mostrar síntomas de ansiedad que se valoren negativamente (es decir, que lo humillen o avergüencen; que se traduzca en rechazo o que ofenda a otras personas).
  3. Las situaciones sociales casi siempre provocan miedo o ansiedad. Nota: En los niños, el miedo o la ansiedad se puede expresar con llanto, rabietas, quedarse paralizados, aferrarse, encogerse o el fracaso de hablar en situaciones sociales.
  4. Las situaciones sociales se evitan o resisten con miedo o ansiedad intensa.
  5. El miedo o la ansiedad son desproporcionados a la amenaza real planteada por la situación social y al contexto sociocultural.
  6. El miedo, la ansiedad o la evitación es persistente, y dura típicamente seis o más meses.
  7. El miedo, la ansiedad o la evitación causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
  8. El miedo, la ansiedad o la evitación no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) ni a otra afección médica.
  9. El miedo, la ansiedad o la evitación no se explica mejor por los síntomas de otro trastorno mental, como el trastorno de pánico, el trastorno dismórfico corporal o un trastorno del espectro del autismo.
  10. Si existe otra afección médica (p. ej., enfermedad de Parkinson, obesidad, desfiguración debida a quemaduras o lesiones) el miedo, la ansiedad o la evitación está claramente no relacionada o es excesiva.

En estos casos, lo más recomendable es la terapia, siendo la cognitivo-conductual la más efectiva según los estudios. En algunos casos, puede ser necesaria la medicación para regular la ansiedad y el estado de ánimo del paciente.

Si te sientes identificado con esto y te gustaría comentarlo con especialista puedes pedir una cita con nosotros en el siguiente enlace:

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